dimarts, 27 d’octubre del 2015

Drácula y Lucy

Com tota norma hi ha EXCEPCIONS, un relat en castellà dedicat a tots aquells que us considereu curiosos, amb ganes de coneixeu tot. També dedicat al Mikel Recalde pel seu cometari que li va posar.

Al saber qué hacía tiempo mi padre había tenido una amante me quede pasmada. Busque cartas en su cuarto de trabajo mientras él leía el periódico, sabía que estaba mal pero la curiosidad me comía. Anne, se llamaba y había toda una carpeta escondida entre libros dedicada a ella. Por lo que vi, mi padre la había abandonado al saber que estaba embarazada.
Por el pueblo todos nos conocíamos pero nadie conocía a Anne. Me pase muchas tardes cuando los niños se iban del colegio para encontrar cualquier cosa útil. Al cabo de días supe que mi hermanastro vivía en una casa encima de la Colina Seca. Un lugar muy inhóspito.
Cuando estuve delante paré y miré a mí alrededor. Ni una luz en las ventanas de la casa, la pared desgastada, algún trozo en el suelo, las flores del jardín muertas como las personas del cementerio y la puerta pulcramente barnizada resaltaba alrededor de ese sitio tan sucio. La entrada debía ser el doble de alta que yo y de color, de color, no lo sabría decir ya que tan solo con la poca luz del sol que se filtraba por los arboles no se podía decir si era azul oscuro o negro. ¿Qué hacía yo allí?

Cogí el pomo para picar cuando la puerta se abrió. Una mano muy huesuda y pálida me entro a dentro. Un muchacho, de mi misma edad me miraba. Todo él era pálido y delgado pero tenía un no sé qué atractivo. Me puso sus manos heladas en la cintura y me besó. Mi cuerpo tembló. Intente alejarme, tenía que ser fiel a Arthur, volvió otra vez y un agrío gusto a sangre me lleno la boca. De todas las formas posibles intentaba seducirme. Cuando probo de quitarme la camisa cogí todas mis fuerzas y le di un golpe en la cara, que se volvió roja. Esta vez paro y mi último recuerdo es un beso doloroso en el cuello.

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